Entrevista de Hemingway a Mussolini

“La simplicidad (que no es simplismo) es un grado superior de la comunicación, y no uno inferior. En esa dificilísima claridad late el genio.”

  A sus jóvenes 22 años Ernest Hemingway entrevistó a Benito Mussolini y publicó la nota para “The Toronto Daily Star”, diario canadiense con el cual colaboraba en esa época. Poco después en ese mismo año Mussolini tomó el poder guiando a las camisas negras fascistas. Una joyita que quise compartir porque considero tiene gran valor periodístico  por la calidad del entrevistador y la trascendencia histórica del entrevistado. 

MEDIO MILLÓN EN EL PARTIDO FASCISTA

 images

Milán. 24 de junio de 1922.

Benito Mussolini, jefe del movimiento fascista, está sentado ante su mesa en la mecha del gran polvorín que ha extendido por toda la Italia central y septentrional y acaricia de vez en cuando las orejas de un cachorro de galgo ruso, parecido a una liebre de orejas cortas, que juega con los papeles que hay en el suelo en torno a la gran mesa escritorio.  Mussolini es un hombre corpulento de rostro moreno, frente alta, labios de sonrisa lenta y manos grandes y expresivas.

-Los fascistas ya alcanzan el medio millón – me dijo -. Somos un partido político organizado como una fuerza militar.

Hablando lentamente en italiano y eligiendo las palabras para asegurarse de que yo las entendía todas, añadió que los fascistas tienen doscientos cincuenta mil miembros organizados en escuadras de Camicie Nere, o camisas negras, que son las tropas de choque del partido político.

-Garibaldi tenía camisas rojas – sonrió, con un gesto de disculpa.

– Nuestra intención no es oponernos a ningún gobierno italiano. No estamos en contra de la ley – explicó Mussolini con palabras cuidadosamente acentuadas, apoyado en el respaldo de un sillón de redacción y prestando énfasis a sus argumentos con sus grandes manos morenas-. Sin embargo –añadió con cuidado y lentitud-, tenemos la fuerza suficiente para derribar a cualquier gobierno que intentara oponerse a nosotros o destruirnos.

– ¿Qué hay de la Guardia Regia?- pregunté (La Guardia Regia es la fuerza del sur de Italia, organizada recientemente por el ex ministro Nitti para mantener la paz en caso de guerra civil).

– ¡La Guardia Regia no luchará nunca contra nosotros!  – exclamó Mussolini.

Ahora bien, esta situación exige cierto examen y comparación. La plataforma fascista es de un conservadurismo extremo. Imaginemos al partido conservador de Canadá con doscientos cincuenta mil hombres armados, como “un partido político organizado como una fuerza militar” y con un líder que declarase que tiene la fuerza suficiente para derribar a cualquier gobierno liberal o de otro signo que pudiera oponerse a él. Es todo un cuadro, ¿verdad? Imaginemos al mismo tiempo que se ha creado una fuerza especial de policía militar para impedir que los conservadores luchen en las calles con los liberales, y tendremos un buen ángulo de observación de la actual situación política italiana. Mussolini ha sido una gran sorpresa. No es el monstruo que se ha descrito. Su cara es intelectual, la cara típica de bersagliere, con su forma grande, morena y ovalada, ojos oscuros y labios de expresión lenta. Se suele describir a Mussolini como un “socialista renegado”, pero al parecer ha tenido una razón muy buena para renunciar al partido.

Nacido hace treinta y seis años en la Romaña, en una pequeña ciudad llamada Foli, inició su existencia en un hervidero revolucionario. La revolución de 1913 tuvo lugar cerca del lugar de su nacimiento; fue la revuelta de los “pelucas rojas”, en la que Malatesta, el famoso anarquista italiano, trató de instaurar la república. Mussolini empezó su carrera como maestro de escuela cuando aún no tenía veinte años. Se pasó al periodismo e hizo su primera aparición importante en Trento como asociado de Cesare Battisti en la Libertá. Cesare Battisti fue el italiano capturado y herido por los austriacos cuando era oficial de los Alpini y colgado en el castillo de Trento porque había nacido en la parte de Italia ocupada por los austriacos.

Cuando estalló la guerra en 1914, Mussolini era redactor jefe de Avanti, el diario socialista de Milán. Trabajó para Italia, pronunciándose con tanto ardor a favor de los aliados, que la dirección del periódico prescindió de sus servicios y entonces Mussolini fundó su propio diario, Il Popolo d´ Italia, para expresar sus puntos de vista. Invirtió en la empresa todo su dinero, y en cuanto Italia entró en la guerra se alistó como soldado raso en el cuerpo de choque de los bersaglieri.

Gravemente herido en la lucha de la altiplanicie de Carso y condecorado varias veces por su valor, Mussolini, patriota ante todo, vio cómo una oleada de comunismo, que en 1919 se extendió por todo el norte de Italia, amenazando todos los derechos de propiedad privada, arrebataba a Italia todo cuanto él consideraba los frutos de su victoria. Para protestar contra esto, organizó las tropas de choque fascistas o anticomunistas. La historia de sus actividades durante los dos años siguientes ha sido contada muy a menudo.

Ahora Mussolini manda una organización de quinientos mil miembros que comprende a hombres de casi cualquier oficio en Italia, varios centenares de miles de trabajadores opuestos al comunismo, que se han vuelto hacia los fascistas como una fuerza armada que podría hacer algo por ellos. Así, el fascismo entra en una tercera fase. Primero fue una organización de contraatacantes de las manifestaciones comunistas, después, un partido político, y ahora un partido político y militar que alista a los trabajadores de Italia e invade el campo de los sindicatos. Ya domina Italia desde Roma hasta los Alpes.

Y ahora la pregunta es: ¿qué piensa hacer Mussolini, sentado ante su mesa del Popolo d´Italia, acariciando las orejas del cachorro galgo ruso, con su “partido político organizado como una fuerza militar”?

Miguel Wiñazki, entre filosofía y periodismo

“NO SE PUEDE COMPRENDER EL PERONISMO SIN ENTENDER EL FÚTBOL”

winazki

Miguel Wiñazki es Secretario de Redacción del Diario Clarín y Director de la Maestría en Periodismo del Grupo Clarín y la Universidad de San Andrés. Tiene dos títulos en filosofía, pero aclara que ya era periodista mientras estudiaba para solventarse la carrera. El ex presidente argentino, Carlos Menem, le inició casi una decena de juicios en su contra. Tiene además en su haber diez libros publicados entre los que se destacan: “La noticia deseada”, “La locura de los argentinos”, “El Adolfo. Crónicas del fascismo mágico en la Argentina”, entre otros. Actualmente está escribiendo uno sobre la actual presidenta argentina, Cristina Fernández. Antes de partir a los Estados Unidos a dar seminarios sobre libertad de prensa en la Universidad de Columbia y Harvard nos recibió en su oficina. Entre un escritorio minado de libros y diarios, Wiñazki habla del periodismo, el Peronismo, de los Kirchner y cuenta una imperdible anécdota del presidente uruguayo, José Mujica.

Estudió durante 9 años filosofía ¿cómo hace para hacerlo converger con el periodismo?

El punto en común más notable que tengo presente es la metodología de la investigación científica que es una rama crucial de la filosofía. La epistemología, distinguir lo verdadero de lo falso. El otro elemento muy articulado al periodismo desde la filosofía es la historia de la argumentación,  técnicas de inferencia, de razonamiento. El periodismo le otorga al pensamiento abstracto ese elemento central que es la información. La filosofía peca de ausencia de ésta y el periodismo de falta de conceptualización. La información sin concepto suele ser ciega, y el concepto sin información suele estar vacío.

 ¿Qué momento vive hoy el periodismo argentino?

A pesar de todo y contra viento y marea hay ejemplos de buen periodismo. También se hace malo y mediocre, pero el nivel de ciertas investigaciones es comparable al de cualquier latitud. Esta cuestión arrítmica de cosas muy buenas y muy malas de pronto nos deja en desventaja en comparación con países a la vanguardia de la investigación periodística, pero hay ejemplos cotidianos de buen periodismo.

¿Se ha generado en los últimos tiempos una polarización importante entre los propios colegas?

No creo que los periodistas hayan generado ese antagonismo. Nosotros sostenemos relaciones cordiales con aquellos que piensan diferente, o son oficialistas, pero son profesionales. Donde sí hay una confrontación abierta es con los que no son periodistas y trabajan propagandizando al gobierno. Existe una dimensión muy fuerte construida en base a dinero público que es una gran maquinaria de propaganda política que trata de disfrazarse de acción periodística.  Cuando los comunicadores etiquetamos, generalizamos y estigmatizamos abandonamos el periodismo. En la Argentina hay un clima de beligerancia verbal  propiciada por el gobierno que considera es una estrategia conducente para gestionar un país. Se construyen enemigos permanentemente. Es verbal, no es física, pero está atravesada por presiones de toda naturaleza.

 ¿Esta dicotomía también se ha trasladado a la sociedad argentina?

En la historia de la argentina se ven una y otra vez elogios al fanatismo. Desde el siglo XIX se ven movimientos políticos intolerantes y fanáticos. Basta recordar a Rosas, y el enfrentamiento entre unitarios y federales. Escribí un libro sobre Mariano Moreno que fue uno de los revolucionarios que gestó la independencia argentina. Un tipo brillante y genial, pero con una mezcla rara de iluminismo democrático y autoritarismo de seminario, en el sentido arcaico del término. Se ha heredado esa línea cultural de la España Negra que pintó Goya, inquisitorial, de descalificación, del escarnio. El escarnio es una vieja tradición argentina. Vencer a un enemigo, decapitarlo y colgar la cabeza en una plaza. Y el escarnio devino a escrache ahora. Hay escraches a periodistas porque lo son. Colocan fotos de periodistas en las plazas y le dicen a los niños que escupan sobre ellas. Es demasiado.

En uno de sus libros acuña una teoría que denomina “la noticia deseada” ¿De qué se trata este concepto?

Es la noticia deseada por las audiencias. Como lo explico en mi libro el hijo del ex presidente Menem se accidentó en un helicóptero, pero las audiencias han deseado porque es más magnética la teoría conspirativa suponer que fue víctima de una conspiración y lo asesinaron. Los medios se doblegaron ante esto y comenzaron a dar crédito a versiones infundadas sobre un atentado. Era verosímil que esto hubiese ocurrido por ser quién era, pero no fue verdad. Tanto los dueños de los medios, los gobiernos, las audiencias e incluso los periodistas muchas veces nos vemos hipnotizados por la noticia deseada. Aquí se ha dado un desbalance muy grande en los últimos tiempos, donde el relato generado por el gobierno trata de exacerbar los hechos que le son favorables y no difundir los que no lo son en búsqueda de legitimar sus acciones. Hoy vivimos en un país donde no se sabe qué es real y qué es ficción. Es un escenario muy complejo para un periodista.

¿Qué opinión le merece la ley de medios que impulsa este gobierno?

Pienso que es arcaica y pre digital. No se menciona la palabra Internet a lo largo de toda la ley. Fue elaborada al sólo efecto de destruir los medios que no son oficialistas. Claro que debe haber una ley de medios democrática, con mayor espacio para voces alternativas, ONGs, etc. Pero la propia puesta en marcha de esta ley prueba que la intención es unificar todas las voces y subordinarlas. El gobierno ha comprado grandes medios, y contratado grandes figuras para tratar de competir con el periodismo autónomo. El efecto ha sido que han destruido estos medios, porque no existe periodismo de obsecuencia u oficialista. Por ejemplo, Radio 10 que tuvo una década de liderazgo indiscutido en audiencia, lo perdió en dos meses.

 ¿Existe una nueva era en el estilo de comunicar de los líderes de América Latina?

Realmente en Argentina hay un primer experimento bastante añejo que es el de Perón. Cuando la gente se movilizó masivamente a Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945 reclamando su libertad, y él desde el balcón le habló a una multitud. Ese día, Perón descubre que puede dirigirse a las masas directamente, sin esos seres incómodos que son los periodistas. Ese modelo que tenía antecedentes europeos se fortalece y establece una política comunicacional de confrontación muy potente contra los medios. Acaba de salir un libro muy interesante de Silvia Mercado: “El inventor del Peronismo”. Trata sobre Raúl Apold, que fue el gran inventor del aparato de propaganda peronista. La tesis del libro que es muy buena, y discutible también, señala que el mayor legado del Peronismo es inventar el relato. El texto apunta que Néstor Kirchner se interesó mucho en este asunto.

¿Se puede realmente definir el Peronismo?

En Argentina no hay fascismo, esa comparación es equivocada. El fascismo son las masas alineadas geométricamente detrás del Duce que provocaron persecuciones masivas y conflagraciones con millones de víctimas. No es lo que ha ocurrido con el Peronismo que ha tenido mil y una tropelías. Lo que hay es fascismo mágico. Acá juego con el realismo mágico. Hay una cuestión onírica donde todo se mezcla. Existe autoritarismo, desprecio por la libertad de información, y por las libertades burguesas. Aunque el Peronismo ha generado una burguesía rica y millonarios cada vez que ha estado en el poder. Tal vez ahora más que nunca, porque el grado de corrupción es mayúsculo. Bueno, con Menem también. No tiene una ideología marcada,  lo que lo caracteriza es una manifiesta y muy eficaz voluntad de poder. Además posee un folklore emocional muy potente. Para entenderlo tienes que ir a una manifestación peronista. Es un candombe desorganizado, pero no como los uruguayos lo entienden. Una locura de bailes, de gritos y de consignas. Es futbolero. No se puede comprender el peronismo sin entender el fútbol y todo lo que lo rodea.

¿Cuál es su opinión sobre la reivindicación casi constante de la figura de Eva Perón que hace el actual gobierno?

No se puede entender a la Argentina de hoy sin Eva Perón, ni a Cristina Fernández. Está muy presente la necrofilia, la pasión por la muerte. Eva Perón, abanderada de los humildes, amada, bella, y proveniente de los sectores más marginados muere a los 33 años. Eso caló profundamente en la mayoría de la gente.

¿A qué se refiere con que no se puede entender a Cristina Fernández sin comprender a Eva Perón? 

Ha intentado tener hasta gestos foniátricos de Evita. Ahora muere Néstor Kirchner y queda sola Cristina Fernández. Hay un intento de mímesis con grandes diferencias debido a un espejo muy deformado que tiene la presidenta de Eva Perón.

¿A qué apunta en el libro sobre la presidenta que está escribiendo?

Tiene un punto de partida que es el momento de la muerte de Kirchner. Cristina era una mujer totalmente dominada por Néstor. Aunque siempre tuvo muy buena oratoria, se callaba cuando él hablaba, aún siendo presidenta, delegaba en él todas las acciones ejecutivas reales. En ese momento ella renace políticamente y surge esto que es hoy. Después cuento una cantidad de relatos y escenas reales sobre esta mujer. No se puede entender la política sin la personalidad de quien esté al frente. La singularidad de Cristina en muchos aspectos, el luto como se convierte en lujo, el negro que en la moda femenina es además el color del sexo. Su marcada cuestión cosmética que es comunicacional. Tiene unas obsesiones muy notables con los medios, que son personales, no políticas. Tengo bastante evidencia de cómo inicia batalla contra estos, luego de que se enemista con alguien. Y después una gran historia de corrupción, como todos sabemos. Muchas que han sido contadas, y otras que no.

 Una de las banderas más importantes del gobierno de Cristina Fernández  también ha sido la reivindicación de las Islas Malvinas como parte del territorio argentino…

Fue el último recurso de la dictadura, un horror. Normalmente los ciclos de malvinización son métodos recurrentes para encubrir, son propagandísticos. Este gobierno hace propaganda con un pésimo canciller, impresentable. Timerman es muy torpe e ineficiente. Lo que se ha hecho con el tratado con Irán es muy grave. Acá hubo dos bombas, una sobre la embajada de Israel y la otra en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Este es un convenio de amnistía con Irán, inenarrable.

Existen trabas comerciales que le han generado a Argentina rispideces con otros países ¿Qué visión tiene de esta situación?

Para entender la geopolítica argentina lo primero que hay que tener presente es que el aliado estratégico del Kirchnerismo fue Chávez. Incluso tienen un modelo comunicacional análogo. Hay una reivindicación del populismo, del culto a la personalidad, y del discurso beligerante. Siempre diferenciado por las características caribeñas de aquel caso. Pero esencialmente es una alianza económica muy oscura, de dinero que va y viene. Antonini fue sólo la punta del iceberg.

¿Y las relaciones con Uruguay?

Hay una mirada política argentina de cierta subestimación sobre los uruguayos. El gobierno de Kirchner utilizó a Uruguay en dos causas. Una de ellas desdeñable, que fue el caso Botnia. Fue fogoneado por los Kirchner, un claro artilugio político cuando nada demuestra que la pastera contamine. La otra son las trabas comerciales. Entonces se debe tener en cuenta este cuadrado político, con eje central en Caracas  y Buenos Aires, que se completa con Evo Morales y Rafael Correa. Uruguay es una pieza conveniente o inconveniente que va cambiando dependiendo el momento, pero no es un aliado político.

¿Qué visión se tiene desde Argentina del presidente uruguayo?

Por lo pronto nuestra visión de Mujica acá es al parecer distorsionada. Al menos cuando hablo con uruguayos no coinciden conmigo. Hay una altísima aprobación. La escena de él comiendo con la mujer en un bar en Carmelo es notable, mientras acá los funcionarios viven en Puerto Madero. Un lugar que es carísimo, corrupto y ostentoso. Entiendo que debe haber en el gobierno uruguayo puntos oscuros, pero Mujica trasunta honestidad y sencillez. Es realmente una figura popular, es la exacta contrapartida a lo que sucede acá. Cuando conté acá una anécdota de Mujica en el Hotel Radisson no me lo podían creer.

¿A qué anécdota se refiere?

Me encontraba en un seminario sobre medios donde Mujica dio un discurso. Estaba previsto se quedara a un almuerzo pero no lo hizo. De repente se me acerca uno de sus guardaespaldas, y me comenta: “qué suerte que el loco no se quedó a comer”. Cuando le pregunto por qué, me contesta: “es que cuando viene a estos lugares donde la comida es tan buena se nos escapa porque tiene a “la Manuela” en el auto y le lleva comida de estos hoteles lujosos. Y a veces lo perdemos de vista”. Pero,  ¿quién es “la Manuela”?, le pregunté. “Es su perra”, contestó. “Es que se siente culpable con ella porque una vez sin querer le cortó una pata con un tractor que tiene en su chacra y si puede le da de comer lo mejor”. Es desopilante.

RECUADROS

Los k y la dictadura

 “El Kirchnerismo ha creado un mito falso sobre su acción en la dictadura que es insoportablemente cínico. Lo que tenían era un acercamiento con filo-montoneros de su época de estudiantes, pero más bien en un sentido simbólico. Como muchísimos argentinos. Realmente lo que hizo el matrimonio Kirchner fue partir a Santa Cruz en Río Gallegos y se dedicaron al negocio inmobiliario. A la compra de departamentos que iban a ser ejecutados, como consecuencia de algo terrible que pasó en la Argentina que fue la circular 1050. Básicamente se trataba de que pagabas una cuota de 100 pesos y de pronto de un día para el otro tenías que abonar una de 10.000. Kirchner es uno de los grandes beneficiarios de esta situación, comprando a precio vil innumerables propiedades a gente que se tenía que desprender de ellos. Kirchner hizo dinero durante la dictadura mientras Mujica estaba preso, y esta diferencia es crucial.”

Reforma de la Justicia

 “Hay un intento estos días de poco menos que abolir a la justicia. Siempre me pareció observar una intención no consciente fujimorista en este gobierno. Una disolución de los poderes. No se ha dado hasta ahora, no creo que sea simple. La sociedad argentina es muy compleja.”

 

Sigue leyendo

“VOS, NUEVO INMIGRANTE”

Semblanza de un italiano en Uruguay

390251_272975236079093_1563127417_n

Matteo Forciniti es un politólogo italiano de 23 años que vive actualmente en Uruguay. Es oriundo  de Calabria, una región al sur de Italia que constituye la punta de la península de ese país. “Soy de la misma región que Gennaro Gattuso”,  dice con orgullo Matteo, exhibiendo una pasión por el fútbol  digna tanto de este, como de ese lado del mundo.

En febrero de 2011 conoció Uruguay por primera vez, luego de visitar Argentina y Brasil, pasó unos meses en el país que hoy eligió vivir. Cuatro meses y una excepcional campaña en la  Copa Libertadores de ese año fueron suficientes para que su amigo Diego Tagliaferro lo convirtiera en hincha fanático del manya. “La Amsterdam es emoción, espectáculo único en el mundo. El fútbol es una metáfora de la vida, se lucha con pasión. Con il Cuore”  afirma  “el tano” como le dicen sus amigos en Uruguay. Allá en Italia, es confeso hincha de la Juventus de Turín, su ídolo es Alexandro del Piero y no puede evitar expresar su alegría y nerviosismo al referirse a la semifinal de la Eurocopa a disputarse el próximo jueves cuando la Nazionale se enfrente a Alemania.

A pesar de que en 2011 volvió a Italia a mitad de año, aclara que siguió a la Selección Uruguaya de Fútbol durante toda la Copa América, incluso mientras transcurría el torneo la bandera uruguaya no faltó ni un día en su trabajo. Cuando sus compatriotas y coterráneos eran escépticos respecto a su obsesionada preferencia por ese pequeño país, Matteo era claro y firme al responderles: “Uruguay, tres millones de personas, dos Copas del Mundo y unas playas de la puta madre”.

Su decisión de venir a conocer Sudamérica nace de su historia familiar. Su abuelo Natale,  emigró de Italia a Buenos Aires donde vivió por 15 años. Cuenta que en realidad la idea era que toda la familia se viniera, pero una enfermedad en un ojo de su bisabuela no le permitió viajar y esto cambió la decisión de toda la familia. Con su madre ya fallecida, Matteo tiene aún en su país a su padre Salvatore, su hermana Federica y su hermano Natale, con quienes habla casi cotidianamente vía Skape. En agosto de este año, tiene pensado volver a Italia durante unas tres semanas.

Matteo, que se recibió de politólogo en su país, realizó sus estudios durante un año en la Universidad de Salamanca, España, donde conoció los primeros uruguayos y esta experiencia le ayudo a mejorar su español. Decidió venirse a Uruguay a hacer un posgrado de Estudios Latinoamericanos en la UDELAR.También estudia periodismo en la Universidad ORT. “Sobre todo por las relaciones humanas, que parece el sur de Italia 50 años atrás. Espero no cambie por el desarrollo económico”, justifica así su opción de venirse a vivir al país del mate. Toma mate y es gran fan del asado, aunque confiesa que ahora en invierno extraña un poco la falta del segundo.

Actualmente vive en Cordón  junto a dos amigos, Franco Pérez, comunicador, y Juan Pablo Sesto, que se desempeña como Secretario de Prensa del Club Nacional de Football. Su casa es amena a la vista, típica de jóvenes, espaciosa y siempre con alguna guitarra sobre uno de los sillones como tentando a quien la quiera acariciar. También vive con ellos Abril, la gata de Franco, que es la mimada de la casa, casi tanto como el frigobar que adorna el living.

Fanático de La Renga, amante de Cabo Polonio, que él mismo define como “il cule del mondo”, Matteo aún no afirma que se vaya a quedar a vivir en Uruguay para siempre, pero tampoco lo descarta. Aún así, su cara de orgullo al mostrar su cédula uruguaya es indisimulable. Se considera un tipo de izquierda, aborrece a Silvio Berlusconi o mejor aún, todo lo que este representa.

Citas como, “por suerte nunca me tome nada tan en serio” de Fito Pàez, y “a donde nos lleve el corazón” de La Renga, son las frases de cabecera de Matteo, que con un encantador acento italiano, hasta pegadizo por momentos, define así su filosofía de vida.