CHÁVEZ: la creación de un mito

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Cuando le preguntaron a Zhou Enlai (Primer Ministro desde la instalación del régimen comunista en China) que pensaba sobre los efectos de la revolución francesa éste contestó: “aún es muy prematuro para evaluarlo”. Esto ocurrió a mediados del siglo pasado.

Hugo Chávez desde su discurso inspirado básicamente en Fidel Castro, algo más popular y menos intelectual, hizo de la autocracia un culto. Arremetió contra el imperio reencarnando una lucha perdida décadas atrás, y desde una ideología incongruentemente marxista-cristiana alineó a su lado a la población más pobre.

La existencia de Gorge W. Bush le fue funcional a su discurso, a su relato. Si la palabra “imperio” ya resultaba pecaminosa, y generaba simpatías, el ex presidente estadunidense daba el golpe de gracia. La frase del ex mandatario venezolano: “aquí huele a azufre” en la ONU no fue más que una genialidad pensada, planificada y elocuente. Se transformó rápidamente en el líder antiimperialista que cierto sesgo ideológico necesitaba. El surgimiento de Barack Obama lo puso incómodo, su mayor enemigo discursivo ya no estaba más en el poder.

Su estilo campechano, contradictorio, errático, mesiánico y narcisista al extremo, generó amores y odios por todo el orbe. Bajo la tutela de Andrés Izarra acuñó la filosofía de Ernesto Laclau: lo que se dice es lo que sucede. Como la realidad es algo que no se puede describir objetivamente, los gobiernos construyen relatos. Pero Chávez fue más allá, construyó un imperio mediático mediante una sobre exposición personal inaudita. Se valió de los petro-dólares para construir una hegemonía mediática dedicada al proselitismo político, atacó y confrontó a opositores y críticos sin piedad, hasta caricaturizarlos al extremo. Planteó constantemente teorías conspirativas en su contra apelando a las más burdas y perezosas actitudes intelectuales. Cerró y persiguió medios (algunos golpistas, otros no).

Explicar el surgimiento de un fenómeno como el de Chávez en estas latitudes resulta absurdo. Su génesis parte de una realidad, la caribeña, que es tan distinta a la del sur de América en términos de estabilidad política e institucional, que resulta fácil perder de vista la apropiada mirada analítica desde estos lares. Desde el Caracazo, pasando hasta un fallido golpe, los predecesores a Chávez hicieron oda a la corrupción, la inoperancia y a la constante sujeción a los intereses oligárquicos. Esto dio lugar a la eclosión de su adoctrinado liderazgo.

Bajo su tutela las clases más rezagadas encontraron voz. Acumuló poder político en las urnas y le devolvió a su país la soberanía de su principal producto económico. Los disparados precios del petróleo le dieron el poder para generar un paternalismo estatal que hizo de los más pobres sus más devotos seguidores. Bajó la pobreza considerablemente y sus más importantes inversiones estructurales fueron dirigidas a los sectores que menos tienen.

A lo largo de su perpetuación en el poder los rasgos netamente populistas se hicieron cada vez más visibles. La exaltación del líder carismático (definida por una impronta personal innata), la acuñación de la palabra como verdad revelada desde una demagogia compulsiva, la constante incitación al odio de clases, y cierta clase de desprecio por el orden institucional, fueron algunas de sus características más notorias. La apelación discursiva a la existencia de un enemigo externo (o interno) buscó asiduamente justificar muchos de sus propios fracasos. También, la situación económica que hereda Venezuela es muy delicada: una desindustrialización cada vez más importante, una de las inflaciones más elevadas del planeta, y una inseguridad imperante son algunas de las características que deja el obligado fin de su gobierno. La falta de un manejo económico adecuado terminará en el largo plazo por repercutir funestamente en el propio pueblo que en su tiempo él acunó.

La evidente distracción norteamericana hacia Oriente Medio permitió que la izquierda ganara terreno por primera vez en su historia en América Latina, con sus contadas excepciones. El exacerbado antiamericanismo enfrentando a los dictados del neoliberalismo plegado, esta vez sí, a las reglas democráticas, pintó un nuevo mapa geopolítico en la región. Chávez lideró este fenómeno con su activismo exportador del modelo bolivariano que fue en parte aceptado por algunos de los gobiernos más cercanos a su doctrina. Incluso su superlativo ingreso de divisas, le permitió ayudar de forma continúa a países menos ricos. No por pura solidaridad regional, sino con la manifiesta intención de generar socios estratégicos, y de paso, evitarle a su país lo que se conoce como el mal holandés. Esto ocurrió hasta cierto momento en que su radicalismo e insistente intento intervencionista terminó por alejar y otra vez acercar los regímenes más afines al del ex presidente venezolano.

Murió Hugo Rafael Chávez Frías y es indudablemente el personaje político más importante del siglo XXI. Su legado ideológico en muchos casos cacofónico generara probablemente retóricas insulsas, con gestos que progresivamente provocarán una cárcel dogmática, concebida por un líder carismático genial, pero que terminará por ser un impedimento insalvable para pensar con libertad.

De todas formas, “aún es muy prematuro para evaluarlo”.

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EDUCAR TAMBIÉN ES PODER

 

 

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Se tomó la semana pasada por parte de ADES una medida que parece ser infantil, desmesurada, injustificada y desproporcionada para con la realidad que vive el país. Un paro docente en los liceos capitalinos por 72 horas. Cierto es, que el derecho a huelga nunca debería comprender los adjetivos mencionados si la causa es justa, y estas medidas logran resolver los reclamos que se hacen. Pero este no parece ser el caso. Acción en busca de reacción, esa debería ser la consigna.

Loable sería que los reclamos de los gremios docentes estuviesen sustentados únicamente por las faltas edilicias evidentes y constantes de algunos de los liceos del país. Nadie niega que no haya problemas, tener un liceo en situación crítica es grave, gravísimo. Una mala gestión gubernamental, acompañada de una burocracia sólo digna de los tiempos del Estado agrava un problema que siempre existió, y que parece agravarse con el paso del tiempo. Los mismos tiempos que le pedimos al Estado como garantía, se convierten como efecto secundario en una lentitud a la hora de ejecutar que irrita. Esto asociado al hecho que cuando las crisis institucionales llegan, la ola mediática y estructural genera que los problemas tengan un crecimiento exponencial sorprendente.

Pero esto es sólo la punta del iceberg. Encontrar la oportunidad de volver al ataque contra los acuerdos partidarios en materia educativa parece ser la lógica más razonable. La realidad es mucho más profunda, es un juego de poder y poco importan los alumnos sujetos de la educación, o menos aún la sociedad en su conjunto.

Alrededor de 100 docentes votaron esta medida el pasado fin de semana, en una población de aproximadamente 2500 docentes. Esto implica un 4% en términos porcentuales, ¿parece poco no? Aquellos mismos que ponderan la autonomía de la enseñanza, justificada en base a un neutro saber técnico, están tan politizados y adoctrinados bajo la percepción de una izquierda cada vez más idiotizada y perimida, basada en sofismas vulgares. Lo que lo hace más preocupante es el escaso control que estos tienen, y el aumento sostenido de poder en aquellos grupos políticos simplemente mejor organizados o con más militancia.

Incluso el debate se ha vuelto tan pobre, que escuchar cada vez más decir que es una lucha sin cuartel contra ese monstruo intangible llamado “neoliberalismo” , basado en argumentos poco convincentes, desde una posición de omnipresencia moral por encima del resto de los terrenales ha convertido a este discurso cada vez más agotador.

La sociedad uruguaya hoy está siendo rehén de unas minorías radicalizadas que niegan casi sistemáticamente la autoridad política y plantean constantemente boicotear todo aquello que no les cae en gracia. Instalan una lucha de poder en donde quede bien claro que los que mandan son ellos, y sólo será válido establecer aquellas bases en la educación que a ellos les vengan bien. El prepoteo en el caso de los directores y la barrida al plan Pro-Mejora (que no era una solución mágica pero al menos implicaba una reacción) hablan por sí solos. Lo triste es, que quienes dominan el gremio docente de Montevideo plantean un abuso de los derechos  que no hace más que desprestigiar la lucha sindical de un país que siempre se caracterizó por tener un sindicalismo modelo en la región.

Los docentes tienen el poder de trasladar el conocimiento, de enseñar a pensar. Que hay problemas nadie lo niega, originados en una fragmentación social tan arraigada que su génesis se vuelve incierta, y se entiende, pero es tiempo de ocuparse más que preocuparse. Internet plantea hoy un universo de conocimientos jamás concebido por el mundo, y esta es una oportunidad que la educación no puede dejar pasar. Suena trillado, pero educar para pensar es revolucionario. Es la única revolución que vale la pena impulsar. Hay que reaccionar.

(Escrito en marzo de 2012)

MIENTEN

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Eliminación de las AFJP, estatización de Aerolíneas y Fútbol para Todos. La decreto Party. Argentina baila al son de Cristina, intemperante, narcisista, mesiánica. La  verborragia de un discurso intolerante. Hasta octubre maquilló, minimizó costos políticos con corto plazos populistas. Clarín miente.  Diciembre asoma, ella asume y desatinados proteccionismos son testigos de cincuentonas políticas de sustitución. Mujica banca. Página 12 miente. Enero la operan, de un cáncer que no es. Chávez delira con virus enviados por internet. Claro, por el imperio, quien más si no. Las trabas siguen. El Mercosur son los padres. Once se lleva 50 vidas, febrero de luto. El gobierno interviene, aquella  misma empresa que había renovado y concesionado. De Vido no se toca. La Nación miente. Se restringen  libros, por contenido de plomo. Moreno busca nivelar, la balanza “made in Argenitna”. La Cámpora crece, la oposición sigue inerte. Aniversario de la Guerra de Malvinas, el nacionalismo reflota, tapa. Clarín miente. Boudou es acusado de corrupción, imprenta y otros temitas. Cristina y su karma vice presidencial. 6-7-8 miente. De Vido no se toca y Kicillof expropia YPF. Europa llora, Rajoy aprovecha. Boudou respira, los inversores rajan. El dólar se vuelve obsesión. Clarín vuelve a mentir. Messi la sigue rompiendo. España es noticia por una monarquía paradójicamente vigente en democracia. Mujica confunde solidaridad regional con complacencia provincial. Pedro juega, al miedo es el mensaje ¿Quién miente? Las simpatías breves se vuelven protagonistas, el apoyo a Malvinas, las frivolidades de Menem o la fiesta del default. Todas breves, no todas viables. No me dará la vida para terminar de comprender al peronismo, del neoliberal y privatizador al estatista y populista. Las mafias de derecha son bravas, pero las de izquierda son peores, afirmaba Cótelo refiriendo al carnaval. Me inspiro en Desbocatti para esta nota, me olvido de las reglas y formas. Busco rozar el absurdo, ¿me alejo tanto de la realidad? Todos mienten, dice House. Vuelve Lanata.  Y aún no arranca Tinelli, y su morbo estelar. Es que Pachano también miente.

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