OLOR BARNIZ

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Te paras en seco. Buscas en el bolsillo izquierdo del pantalón el paquete de cigarros. No alcanzas a sacar ninguno porque el encendedor está adentro. Abres toda la cobertura, quedan dos. Haces girar la rosca y prendes el penúltimo. Despides una gran bocanada de humo. La primera nube es causa de tu exasperante vicio, la segunda te advierte el invierno primaveral. Respiración pausada, ojos entreabiertos, siempre fue tu manera de simular que estás pensando en algo profundo. Te sientas. Sientes como el frío del cordón te endurece las nalgas. Fijas la mirada. La puerta de barniz se impone.

Hueles el olor a barniz fresco, en realidad es la memoria emotiva que te lleva al momento en que pagaste cinco mil pesos por la puerta de barniz. Pero sientes el barniz, el olor que se parece a un libro nuevo. Es también el olor del hogar, no sabes bien porqué pero siempre asemejaste el olor a barniz al olor del hogar. Del otro lado el sonido de la tele, intermitente, la repetición de escenas una y otra vez, la parálisis del tiempo, el predecible hastío de la vida matrimonial.

Se podría decir que sos un burgués con culpa, típico clase media. Nunca enarbolaste banderas ni de libertad de expresión, ni de zurdo, ni de que padeciste la dictadura, ni de que te llevaron preso por decir verdades o por subversivo, ni de neoliberal, ni de inteligente, ni de mordaz. Sí se puede decir que fuiste algo rebelde, más bien algo adolescente. Luego, la responsabilidad mató sin piedad todo intento subversivo.

Pero pasando tus cuarenta años se puede pensar que has logrado cierta estabilidad. Según dicen, es tu mejor momento. Tienes una buena mujer. Tienes una buena casa. Tienes un buen hijo. Tienes un buen trabajo. No podrías quejarte demasiado, pero estos cinco minutos de nicotina son tu instante. Tu catarsis intrínseca y existencial, por llamarlo de alguna forma.

No te gusta demasiado tu trabajo, pero tampoco es el peor del mundo. Lo suficiente para sostener una vida digna, y olvidarse de todo lo relacionado al mismo apenas depositas tu dedo cuando marcas la salida. Es un buen trabajo, y en veintidós “cómodas” cuotas más tendrás tu propia casa. Es un buen trabajo a pesar de que tu jefe es un idiota. A decir verdad que tu jefe sea un idiota es lo que lo hace un buen trabajo. Es lo insensato lo que da su gustito. Tu manera especulativa de tratar de caerle en gracia a gente idiota, diciendo cosas idiotas y escuchando cosas aun más idiotas.

Tu mirada se enfoca en el pestillo. Atrás está ella, pierdes consistencia, solidez, humanidad. De hecho nunca lo habías visto tan claro, debe ser la perspectiva. Recuerdas cuando la viste por primera vez. No te pareció la mujer más hermosa del mundo, pero llevaba cierta elegancia distintiva. Hering rojo, vaquero azul holgado. Lo que te derritió fue el desinterés. Sumida en algún recuerdo, concentrada en cualquier otra cosa que no fueras tú. Puede que no sea la mujer más hermosa que conoces, pero es seguramente la mujer más hermosa que vayas a ver desnuda. Es curioso, comprender que en diez años de estricta convivencia solo se vio a la persona amada en tres oportunidades. En una ilusionante dimensión, tienes la certeza alocada de que la volverás a ver.

Siempre te pareció que la pareja es el reflejo más fiel de lo que somos y como actuamos, es decir, que las acciones de la pareja son el reflejo más fiel de lo que somos. El contra reflejo sería lo más adecuado, una especie de ser compensatorio. Sus modales, sus costumbres y sus gestos son la proyección de tus carencias. Sus actos, un espejismo de tus no actos.

Mueves la cabeza un instante, el sutil resplandor del sol se cuela entre las sombras de las ramas y dibuja la figura de Thomas. Tampoco sabes bien porqué, pero siempre te gustó el nombre Thomas. Capaz que siempre te quisiste llamar Thomas. Capaz que lo eligió ella. No sabes bien, pero le pusiste Thomas. Vino en febrero, casi inmóvil, inclinado, entre alaridos fáciles y lágrimas difíciles. En una de esas ya sabías que se iba a robar tus tiempos e igual no te importaría.

Fumas la última pitada esforzándote por salir de ese espacio neutro, sofocante, terriblemente denso, un espacio sin límites precisos, donde el tiempo, lo que suele llamarse tiempo, permanece detenido, parece no existir. Entonces, la carga emotiva explota con violencia

El discurso se corta en seco. Pausa. Breve pausa. Un crujir insistente de tus huesos cuando te estiras. El discurso está muerto. Abres, de a poco, abres la puerta. Notas el barniz seco, inacabadamente desgastado. El olor evaporado, inerte, estéril. Ella de espaldas a pocos metros y a pesar de la poca luz puedes reconocer los tramos de su cuerpo. Ya no son los (mismos tramos) de ayer, pero serán los de mañana.

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UNA BREVE HISTORIA POLONIENSE

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Livia se llamaba. Italiana de padres uruguayos. Uruguaya hija de Italia. Licenciada en filosofía. Rubia, delgada y elegante. Bella en una extraña forma que nunca te había llamado la atención. No era tu tipo, pero su delicada figura te doblegó desde el primer instante. La viste, caminando por la costa, suelta y prisionera de su estilo. Pies mojados, pelo suelto y manos al viento. Sola y escoltada por el ruido blanco del oleaje. Sostenida por doradas arenas y un cigarrillo blanco con expresión sincera e intelectual. Pantalón remangado y rodillas descubiertas. Piel suficiente para entablar conversación. Livia se llamaba, con uve.

“Al polonio déjalo ser”, te dijo un amigo una vez. Ese lugar que encontraste para encontrarte. Su naturaleza viva. Su fauna escasa y peculiar. La escuela abandonada y caminos marcados de oscuridad intensa. Historia de vidas bohemias y náufragos legendarios. Traducción y herencia de artesanos. Aire de pescadores y cielo despejado. Su afán sin cuerdas. Sin ataduras ni aparatos diabólicos que distraen. Su manera única de ser, y de dejar ser.

Entrando tus treinta hace quince que homenajeas tu nacimiento en esa elegida burbuja. Ya no es lo que una vez fue. Te recuerdas bajo el techo de un rancho sin luz ni agua, sin nada más que tertulias borrachas bajo la sombra de velas que apuntaban el contorno de aquel viejo tablero. Eras alfil y caballo. Eras fuego improvisado bajo la bóveda estrellada. Eras reina y torre. Eras carne pacientemente ahumada sobre la leña recogida. Eras paz, rey y peón.

Pero todo se ha vuelto tan mercantil que ni el culo del mundo se salva. Los puestos de venta redundan en su abundancia, y la carencia que una vez supiste apreciar y despreciar te fue robada en pos de tu comodidad, de su modernidad.

Aún así, es tu lugar siempre elegido. Y otro día caluroso de diciembre te encontró bajo un sol enfurecido apenas golpeado por la sombra rebuscada. Rodeado de australianos y rusos. De ingleses y francesas. De daneses y alemanes. De argentinos y chilenos. Y de ella, la italiana. Tu propia aldea cosmopolita en la aldea menos aldea que conoces.

Todo lo que una vez fue, aquel rancho que una vez fue, ahora convertido en tamaña infraestructura para el fructífero y utilitario negocio de un amigo. Pero diciembre pasado se convirtió en tu diciembre recordado. Tarde de mate junto a la mesa, aire puro del que no se compra e idiomas que se cruzan en un entrevero universal. Leías a Dan Brown, agazapado esperando la arremetida prejuiciosa de todo detractor de lo comercial. Ella al otro lado de la mesa, tan enfrente y tan lejos, como a la distancia de un cosmos de culturas que se entrelazan.

No era tiempo de tonta timidez ni vergüenza hipócrita. Desde el primer momento supiste que sería esa noche o sería nunca. Sentiste entonces la efímera violencia del ataque que no puede ser esperado, el ataque que debe ser imprevisto y elaborado.

La encontraste acodada sobre aquella barra destilando clase y prestancia. Mujer de lujo, pensaste. Misma ropa, mismo peinado con rezagos de día cansado. Misma cara, que cambió luz natural por el tenue reflejo de la luz artificial. Te acercaste, te arrimaste sin disimulación, con la convicción de un león a su presa. Dijiste, dijo, y acento encantador mediante te volviste fan de su voz y sus palabras.

Compraste cada uno de sus gestos con inocente ilusión. Manos que describían calles de vida y sonrisa digna de ser apreciada de rodillas. Impostaste machismo e invitaste el primer ron. La primera mención a Gianni Vattimo valió el segundo. Luego Vico, Tincani y Esposito. Nietzsche y Dante. La estrellada filosofía se robó tu noche frente al océano.

El mar hablaba tranquilo y sereno, claro y caprichoso y de todas sus formas nos contemplábamos a nosotros mismos. Sentados bajo la luna luminosa ella pitaba el porro prendido, yo citaba Bourdieu, pitaba y teorizaba sociología espontánea e historias de vida. Mi historia, su historia, y nuestras bocas encendiendo fuego estrellado.

Pudo haber sido amor, de los más breves y perfectos amores. Quién dijo que el amor tenía que durar más de unas horas, más de una noche perfecta en un lugar perfecto. Lo hicimos sobre la fría arena, mientras la luna me regalaba la sombra de su cuerpo paulatinamente entibiado. Nunca antes ni nunca después aprecié la sombra que brinda la luna. Pero hicimos el amor, fuimos sexo y lujuria. Fuimos profunda banalidad y llana profundidad. Fuimos encuentro y anonimato.

Fuimos la perfecta memoria del olvido.

Fue mi Beatrice.

DE PUTA RUTINA Y RECUERDOS

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Lo que veo es rutina. Lo que mata es la puta rutina que acosa día a día. El pequeño vaso de leche en la mañana, inculcado en años mozos para ausentar culpas al quemar las primeras cenizas. La prenda elegante que se acomoda, acompañada de la inútil corbata de origen dudoso. Tantas típicas costumbres nos han dejado las guerras, y la inútil corbata es una de ellas. No es la velocidad del mundo que no espera, es cierto comportamiento autómata instalado en el subconsciente. Hacia algún lugar vamos, y la depresión escolta la salida apresurada del sumiso muñeco en busca de ser otro más.

Amaestrados y condenados a la maquinaria que no para. Recuerdo la vieja bici con rueditas empujada, como si el riesgo de caer no fuera parte de crecer. Recuerdo las idas al fútbol desde niño, como si para terminar por amar un deporte fuera necesario que nos empujaran. Recuerdo las primeras lecturas y los primeros amores. La primera cerveza y el primer gol. Los primeros besos que jugaban a ser eternos. La primera crítica y las mentiras sobre aquel prócer allí posado sobre el pizarrón. Recuerdo los asados con amigos y las pretenciosas intervenciones. Recuerdo la adolescencia interminable que descansa en su soberbia la convicción eterna de no envejecer. Recuerdo que fui sueño y esperanza. Recuerdo que hoy soy recuerdo.

Protagonista intrascendente de un mundo de imperios. De un mundo que quiso ser revolución y fue revolucionado. De una historia llena de ideas, guerras y emperadores. Del Medioevo y de tiempos modernos. De pertrechos y de náufragos. De héroes y  villanos. De Rousseau e iluminismos. De sangre y libertad. De absolutismos y libertarios.  De añejos grandes maestros.

Como ignorar a los primeros griegos republicanos o al virtuoso civismo romano. A los inspiradores franceses y a los esperanzadores americanos. A aquellos pioneros del Estado Moderno y también a los cómplices keynesianos. A los olvidables regímenes totalitarios y a los recientemente convencidos demócratas.

Protagonista soy de un mundo en tiempos de paz. De casi un planeta entero en tiempos de paz. De causas que hoy me llevan hasta aquí, y de otras que no logro comprender cuando niños mueren bombardeados. Sentenciado a vivir bajo el bastardo conformismo de ser lo que se es. Templo de mis propios pecados. Son los costos que se deben pagar ante la grandilocuente lucha de mis anteriores. Es la factura de los herederos inconformes del progreso.

Este no es un grito anárquico. Mucho menos fascista o comunista. Ni siquiera es un grito demócrata ni de rebeldía. Nos enseñaron lo que hay que enseñar y lo que no. Soy hijo de cierta moral impostada, y padre de la moralina posmoderna. Ya vinieron y vendrán los tiempos sin rueditas, donde ya nadie empujará. La bici avanzara, seguirá bajo nuestro propio impulso funcionando. Y ya será viernes. Y otra vez será lunes. Nosotros recordaremos que somos recuerdo. Y seguiremos empujando.

PIEL

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Voy por lo sucio, quisiera reventar bajo esta piel. La sucia piel que narcotiza. Dueña absoluta del reflejo frente al espejo. No es el cuerpo lo que atrapa, sino el contorno de su delicadeza fantasmal, su forma única e irrepetible, su generalidad simple y universal. Es la piel sucia curtida la que se revela, la que se vuelve protagonista, la que fue y será víctima de tantas noches de excesos ya no memorables. Mártir constante de descuidos rutinarios, de poros diminutivamente desgastados por la inquebrantable necesidad de la nicotina atrapante. Si el cuerpo es preso del tiempo, la piel es el juez que lo encarcela. El desgaste apresurado de su noción tirana no es más que el concepto realista de envejecer. La piel dice, habla con la cruda franqueza que el más solemne de los intelectos es incapaz de asumir en su padecimiento.

Otra noche me encuentro frente al espejo. Otra noche de parálisis farsante, de reflexión aguda sobre esa sucesión de órganos minúsculos dispuestos a ser parte de algo mayor. Otra invernal noche me encuentro en un cuerpo zambullido en un temor delirante de explosión hormonal, de la posible explosión de esa piel en busca de una sucia semejante que la hipnotice.

La piel es la que más respira, la que lo respira todo. Su cometido es percibir la sensación del tacto. Para la piel el sexo no es la cacería insaciable del placer, sino la sensación en la caza de ese placer. Distinguir la huella imperfecta en el camino a la cercana imperfección. La misma piel que se eriza, la que nuevamente se narcotiza bajo la lupa tácita de la limpia piel que la acaricia, que acaricia. La piel no disimula. La pretensión razonable de que la piel todo lo expresa en su inconsciente pureza perceptible. La piel no engaña, los hombres y sus gestos sí. La piel no miente, los hombres y sus palabras sí.

La piel es pura en su duda existencial. Es la piel tatuada y maquillada la que ofrece la falsa invitación a lo simbólicamente natural. Como si hubiera algo más atrapante que la descuidada elegancia, que la desarreglada belleza digna de no todos los terrenales. La búsqueda seguirá insaciable, y el quiebre climático en mi escritura ya es ineludible. La revelación del enemigo antes de encharcarme en más íntimas y deseables aguas carnales se debe ni más ni menos que al conocido miedo por el que me encuentro sometido. Y ese victorioso enemigo es el pudor.

Entrevista de Hemingway a Mussolini

“La simplicidad (que no es simplismo) es un grado superior de la comunicación, y no uno inferior. En esa dificilísima claridad late el genio.”

  A sus jóvenes 22 años Ernest Hemingway entrevistó a Benito Mussolini y publicó la nota para “The Toronto Daily Star”, diario canadiense con el cual colaboraba en esa época. Poco después en ese mismo año Mussolini tomó el poder guiando a las camisas negras fascistas. Una joyita que quise compartir porque considero tiene gran valor periodístico  por la calidad del entrevistador y la trascendencia histórica del entrevistado. 

MEDIO MILLÓN EN EL PARTIDO FASCISTA

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Milán. 24 de junio de 1922.

Benito Mussolini, jefe del movimiento fascista, está sentado ante su mesa en la mecha del gran polvorín que ha extendido por toda la Italia central y septentrional y acaricia de vez en cuando las orejas de un cachorro de galgo ruso, parecido a una liebre de orejas cortas, que juega con los papeles que hay en el suelo en torno a la gran mesa escritorio.  Mussolini es un hombre corpulento de rostro moreno, frente alta, labios de sonrisa lenta y manos grandes y expresivas.

-Los fascistas ya alcanzan el medio millón – me dijo -. Somos un partido político organizado como una fuerza militar.

Hablando lentamente en italiano y eligiendo las palabras para asegurarse de que yo las entendía todas, añadió que los fascistas tienen doscientos cincuenta mil miembros organizados en escuadras de Camicie Nere, o camisas negras, que son las tropas de choque del partido político.

-Garibaldi tenía camisas rojas – sonrió, con un gesto de disculpa.

– Nuestra intención no es oponernos a ningún gobierno italiano. No estamos en contra de la ley – explicó Mussolini con palabras cuidadosamente acentuadas, apoyado en el respaldo de un sillón de redacción y prestando énfasis a sus argumentos con sus grandes manos morenas-. Sin embargo –añadió con cuidado y lentitud-, tenemos la fuerza suficiente para derribar a cualquier gobierno que intentara oponerse a nosotros o destruirnos.

– ¿Qué hay de la Guardia Regia?- pregunté (La Guardia Regia es la fuerza del sur de Italia, organizada recientemente por el ex ministro Nitti para mantener la paz en caso de guerra civil).

– ¡La Guardia Regia no luchará nunca contra nosotros!  – exclamó Mussolini.

Ahora bien, esta situación exige cierto examen y comparación. La plataforma fascista es de un conservadurismo extremo. Imaginemos al partido conservador de Canadá con doscientos cincuenta mil hombres armados, como “un partido político organizado como una fuerza militar” y con un líder que declarase que tiene la fuerza suficiente para derribar a cualquier gobierno liberal o de otro signo que pudiera oponerse a él. Es todo un cuadro, ¿verdad? Imaginemos al mismo tiempo que se ha creado una fuerza especial de policía militar para impedir que los conservadores luchen en las calles con los liberales, y tendremos un buen ángulo de observación de la actual situación política italiana. Mussolini ha sido una gran sorpresa. No es el monstruo que se ha descrito. Su cara es intelectual, la cara típica de bersagliere, con su forma grande, morena y ovalada, ojos oscuros y labios de expresión lenta. Se suele describir a Mussolini como un “socialista renegado”, pero al parecer ha tenido una razón muy buena para renunciar al partido.

Nacido hace treinta y seis años en la Romaña, en una pequeña ciudad llamada Foli, inició su existencia en un hervidero revolucionario. La revolución de 1913 tuvo lugar cerca del lugar de su nacimiento; fue la revuelta de los “pelucas rojas”, en la que Malatesta, el famoso anarquista italiano, trató de instaurar la república. Mussolini empezó su carrera como maestro de escuela cuando aún no tenía veinte años. Se pasó al periodismo e hizo su primera aparición importante en Trento como asociado de Cesare Battisti en la Libertá. Cesare Battisti fue el italiano capturado y herido por los austriacos cuando era oficial de los Alpini y colgado en el castillo de Trento porque había nacido en la parte de Italia ocupada por los austriacos.

Cuando estalló la guerra en 1914, Mussolini era redactor jefe de Avanti, el diario socialista de Milán. Trabajó para Italia, pronunciándose con tanto ardor a favor de los aliados, que la dirección del periódico prescindió de sus servicios y entonces Mussolini fundó su propio diario, Il Popolo d´ Italia, para expresar sus puntos de vista. Invirtió en la empresa todo su dinero, y en cuanto Italia entró en la guerra se alistó como soldado raso en el cuerpo de choque de los bersaglieri.

Gravemente herido en la lucha de la altiplanicie de Carso y condecorado varias veces por su valor, Mussolini, patriota ante todo, vio cómo una oleada de comunismo, que en 1919 se extendió por todo el norte de Italia, amenazando todos los derechos de propiedad privada, arrebataba a Italia todo cuanto él consideraba los frutos de su victoria. Para protestar contra esto, organizó las tropas de choque fascistas o anticomunistas. La historia de sus actividades durante los dos años siguientes ha sido contada muy a menudo.

Ahora Mussolini manda una organización de quinientos mil miembros que comprende a hombres de casi cualquier oficio en Italia, varios centenares de miles de trabajadores opuestos al comunismo, que se han vuelto hacia los fascistas como una fuerza armada que podría hacer algo por ellos. Así, el fascismo entra en una tercera fase. Primero fue una organización de contraatacantes de las manifestaciones comunistas, después, un partido político, y ahora un partido político y militar que alista a los trabajadores de Italia e invade el campo de los sindicatos. Ya domina Italia desde Roma hasta los Alpes.

Y ahora la pregunta es: ¿qué piensa hacer Mussolini, sentado ante su mesa del Popolo d´Italia, acariciando las orejas del cachorro galgo ruso, con su “partido político organizado como una fuerza militar”?

Cárcel de Rocha: TRES AÑOS DE TRAGEDIA

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El pasado 8 de julio se cumplieron tres años de la mayor tragedia en la historia carcelaria del Uruguay. Doce reclusos murieron durante el incendio ocurrido en la cárcel de Rocha, mientras que ocho resultaron heridos. Matías Barrios Sosa tenía diecinueve años, y recuperaría su libertad una semana después, el 15 de julio. Nunca lo hizo.

  “Perdimos, nos toco perder”, es lo único que recuerda Mario (padre de Matías) haberle dicho por teléfono a su esposa luego de conocer la noticia. Mariela que se encontraba en la capital del país por razones laborales, recibió la peor noticia. Su hijo había fallecido.

  Minutos después de colgar, Mario hizo trizas una bandera uruguaya que tenía en el auto. “Era común andar con una en esa época por la campaña de la selección en el mundial”. La última conversación con su hijo había sido de fútbol.

  Matías, o “Macocho”, como le decían su familia y amigos, fue procesado con prisión el lunes 29 de marzo de 2010. En ese momento trabajaba en una importante empresa agrícola de la zona que emplea a cientos de rochenses. Ese día, un conocido que estaba preso le pidió que le consiguiera unos porros. Después de volver de trabajar, “Macocho” compró unos bizcochos y les colocó tres cigarrillos de marihuana dentro. Concurrió a la cárcel con un amigo que era menor de edad, que se ofreció a dejar la bolsa aprovechando su condición de tal. “Estás loco, si tu madre y tu padre se enteran que fumas faso, te matan”, le contestó Matías.

  A Mariela le llama la atención que su hijo haya entrado hasta la Comandancia, cuando debió dejar la bolsa de los bizcochos en la puerta del establecimiento carcelario. Después de las 17:00 horas no se puede entrar a la cárcel a dejarle nada a ningún preso. En la actualidad, la familia Barrios Sosa tiene un juicio con el policía que realizó el arresto. El expediente abierto al policía en cuestión es por coimas, y se han realizado careos con varios testigos, muchos de ellos reclusos.

  La cárcel de Rocha se construyó en 1878 en la zona céntrica de la cuidad. Fue pensada para albergar a sesenta reclusos, pero en el momento que se produjo el incendio alojaba a ciento setenta y cuatro. En agosto del año 2009, el Comisionado Parlamentario, Alvaro Garcé, denunció el extremo hacinamiento que presentaba el establecimiento. También el Sindicato Único de Policías del Uruguay (SUPU) advirtió sobre un informe de bomberos de noviembre del mismo año, donde se señalaban las precarias instalaciones eléctricas y la insuficiencia de los recursos para sofocar un hipotético incendio en la cárcel rochense.

  En la cuadra dos, donde se inició el siniestro, había veinte reclusos en una superficie de veintiocho metros cuadrados. Si bien la causa del incendio no está probada, se presume que una manta cayó arriba de un calentador en una de las “ranchadas” (divisorias de tela o cartón entre camas). La mayoría de los estudios realizados por técnicos afirman que la celda alcanzó 500 grados en cuestión de minutos. Esto se debió a que el lugar tenía materiales de alta combustión (mantas, colchones de poliuretano, carcasas plásticas, ropa, etc). El informe de Bomberos y del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) de Argentina concluyó que la respuesta ocurrió entre dos y medio y ocho minutos, desde avizorado el fuego.

  Ocho sobrevivieron, doce perdieron la vida. Todos los sobrevivientes declararon que se encontraban cercanos a la puerta, y que en su momento notaron que cuanto más cerca del piso estaban mejor se respiraba. De los fallecidos nueve de ellos fueron encontrados en el baño. Otros tres en distintos lugares de la cuadra. El cuerpo de “Macocho” fue encontrado a unos pocos metros del baño. La autopsia realizada por el forense arrojó que en todos los casos las causas de muerte fueron por intoxicación de humo de incendio.

No hubo responsables penales

La jueza Marcela López no encontró responsables penales. En la sentencia se aduce que el incendio fue provocado de forma fortuita, y agregó que no existen elementos que hagan presumir responsabilidad penal a los funcionarios ni a las autoridades. El expediente quedó archivado, pero está sujeto a que surjan nuevos elementos que reabran la causa. En cuanto a los videos tomados por los presos no fueron considerados prueba suficiente por no tener una secuencia cronológica y una resolución que permitiera una visualización clara y precisa que aporte elementos determinantes. La familia Barrios Sosa está considerando enviar el material fuera del país para mejorar su calidad. En caso de esto ser posible consideran que se puede reabrir el expediente.

La familia de Matías está disconforme con el proceso penal llevado adelante. “Si ‘Macocho’ no hubiese estado involucrado y no fuera porque somos gente conocida de Rocha el caso se archivaba en un mes. Me lo ha dicho mucha gente de acá y de afuera”, afirma Mario.

El hecho ocurrió en plena feria judicial, y tomó el caso en primera instancia un juez de paz. Según Mario, se procedió mal al no haber separado desde el inició a los funcionarios que se encontraban en el lugar. “Todas las declaraciones de los policías coinciden palabra, punto y coma. La misma hora, los mismos minutos, los mismos segundos”, complementa Mariela. El único de los funcionarios presentes que no coincide en la hora es el garitero de las calles Julián Graña y Piedras. Desde ese punto de la cárcel no se puede ver la cuadra dos, donde ocurrió el incendio.

Además, las declaraciones de una gran cantidad de los reclusos sostienen que el Cabo de Guardia le sacó la llave al llavero en primera instancia: “no abras”, le habría dicho según testimoniaron los presos. Los presidiarios tanto del bloque dos como de las otras cuadras afirmaron que el llavero subió luego a la Comandancia a buscar la llave.

“Bajan el llavero (Stuart), el Cabo de Guardia (Machado)…Machado dijo que no tenía autorización para abrirnos. Queda Stuart abajo, Machado y el Comandante dispararon para arriba y trancan supuestamente para hacer un cinturón azul y avisar a la Primera, porque según él era un intento de motín…Directamente el Comandante y Machado se borraron, y dijeron que no tenían órdenes de abrir. Stuart se paseaba nervioso sin saber qué hacer, hasta que en un momento al ver que nos estábamos muriendo quemados nos dice… ‘Me la voy a jugar, me la voy a jugar, no me hagan cagadas gurises’ ” declaró textualmente Alberto Roda, uno de los reclusos que salvó su vida.

En cambio, los funcionarios policiales sostuvieron que el Cabo de Guardia nunca bajo y estuvo siempre arriba encargándose de las comunicaciones. A pesar de estas contradicciones no se realizó ningún careo.

Para Mario, la diferencia de minutos que plantean los testimonios de los reclusos “pudo haber salvado vidas”.

Tanto Mariela como Mario creen que hubo presión del Estado en la causa. Afirman que hoy existen amenazas a los presos para que no se realice la marcha todos los 8 de julio. También les resulta cuestionable que la fiscal Adriana Rocha haya sido trasladada un mes antes de expedirse. La jueza pidió que se expidiera y no lo hizo. “Imagínate un expediente de más de dos mil hojas y la fiscal se expide en menos de treinta días. A mí no me cierra”, confiesa Mariela.

Rocha aseguró que después de irse no podía expedirse. Al ser consultada si había tenido algún contacto con el fiscal que se expidió por el caso en particular, dijo que no. “No leí la sentencia y no puedo opinar sobre la actuación de los demás fiscales, es una regla para nosotros. Es un tema muy triste”, finalizó.

“Esto nos endureció, nos cambio la vida”, dice Mario al volver de fumar un cigarrillo. “El momento en que me decepcioné de la humanidad fue cuando salí del entierro de mi hijo y nos habían desvalijado la casa. Revolvieron todo y el cuarto de Matías no lo tocaron”, concluye.

Recuadro 1

Testimonio de Franco Machado (Llavero): “… Estando yo en la comandancia en horas de la madrugada, no recuerdo a la hora exacta, escuchamos por radio que una policía femenina afectada a la garita dos, comunicaba que se veía fuego de una de las ventanas del edifico principal que da  a la calle  Piedras. De inmediato el Cabo San Martín (Comandante de Guardia)  y yo bajamos corriendo al corredor, vimos fuego de las ventanas de la  cuadra número 2 que dan al patio interno  y enseguida bajo y abro  el candado de la reja que comunica el patio con el corredor central y el candado que cierra la puerta de acceso a la cuadra mientras el Comandante abría el cerrojo superior , abriendo la puerta instantáneamente sintiendo una bocanada de fuego que de hecho  nos tiró para atrás y salieron unos cuantos reclusos empujándose y mucho humo. También abrimos la  puerta  de acceso a la cuadra número 1, porque  no sabíamos en ese  momento si el fuego se estaba o se podía propagar hacia la misma”. [sic]

Recuadro 2

Testimonio Luis Alberto Acosta : “Me desperté cuando dijeron ‘fuego’, pero no sé si era el primer grito. Estaba todo tapado por el humo y las llamas llegaban al techo. Ya estaba más de la mitad de la cuadra ardiendo, hacia el lado del baño. Estaba ardiendo la ‘ranchada del Chuy’, la de Alegre, la de frente al baño y la cama del ‘Mochila’.  Fui y desperté al ‘Pepé’ y Bustelo, que dormían. No sé que hicieron ellos porque yo fui enseguida a la puerta. Cuando llegué a la puerta algunos me invitaron a ir al baño. Eran el ‘Macocho’, Edinson Nuñez, y el ‘Mochila’ y les dije que no porque no iban a poder regresar a la puerta. Yo sabía que no iban a poder regresar.  Para llegar al baño era un recoveco, había un palo lateral en la ranchada del  Mochila que hacía la vuelta en la ranchada y ese palo al incendiare  se soltó con las frazadas prendidas y cayó en la ranchada  de al lado de la puerta, la de Chapore. Ahí se bloqueó el baño. Yo no quería que fueran para ahí. Les dije que no fueran para el baño a ‘Macocho’, a Edison Núñez y al  ‘Mochila’ Pereyra… Cuando gritaron fuego, yo  vi al llavero Stuart por el sapo, y dijo que ya nos abría y subió para la Comandancia, después bajó con la llave. Vi solo al llavero, en todo momento solo al llavero” [sic] 

 

 

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Miguel Wiñazki, entre filosofía y periodismo

“NO SE PUEDE COMPRENDER EL PERONISMO SIN ENTENDER EL FÚTBOL”

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Miguel Wiñazki es Secretario de Redacción del Diario Clarín y Director de la Maestría en Periodismo del Grupo Clarín y la Universidad de San Andrés. Tiene dos títulos en filosofía, pero aclara que ya era periodista mientras estudiaba para solventarse la carrera. El ex presidente argentino, Carlos Menem, le inició casi una decena de juicios en su contra. Tiene además en su haber diez libros publicados entre los que se destacan: “La noticia deseada”, “La locura de los argentinos”, “El Adolfo. Crónicas del fascismo mágico en la Argentina”, entre otros. Actualmente está escribiendo uno sobre la actual presidenta argentina, Cristina Fernández. Antes de partir a los Estados Unidos a dar seminarios sobre libertad de prensa en la Universidad de Columbia y Harvard nos recibió en su oficina. Entre un escritorio minado de libros y diarios, Wiñazki habla del periodismo, el Peronismo, de los Kirchner y cuenta una imperdible anécdota del presidente uruguayo, José Mujica.

Estudió durante 9 años filosofía ¿cómo hace para hacerlo converger con el periodismo?

El punto en común más notable que tengo presente es la metodología de la investigación científica que es una rama crucial de la filosofía. La epistemología, distinguir lo verdadero de lo falso. El otro elemento muy articulado al periodismo desde la filosofía es la historia de la argumentación,  técnicas de inferencia, de razonamiento. El periodismo le otorga al pensamiento abstracto ese elemento central que es la información. La filosofía peca de ausencia de ésta y el periodismo de falta de conceptualización. La información sin concepto suele ser ciega, y el concepto sin información suele estar vacío.

 ¿Qué momento vive hoy el periodismo argentino?

A pesar de todo y contra viento y marea hay ejemplos de buen periodismo. También se hace malo y mediocre, pero el nivel de ciertas investigaciones es comparable al de cualquier latitud. Esta cuestión arrítmica de cosas muy buenas y muy malas de pronto nos deja en desventaja en comparación con países a la vanguardia de la investigación periodística, pero hay ejemplos cotidianos de buen periodismo.

¿Se ha generado en los últimos tiempos una polarización importante entre los propios colegas?

No creo que los periodistas hayan generado ese antagonismo. Nosotros sostenemos relaciones cordiales con aquellos que piensan diferente, o son oficialistas, pero son profesionales. Donde sí hay una confrontación abierta es con los que no son periodistas y trabajan propagandizando al gobierno. Existe una dimensión muy fuerte construida en base a dinero público que es una gran maquinaria de propaganda política que trata de disfrazarse de acción periodística.  Cuando los comunicadores etiquetamos, generalizamos y estigmatizamos abandonamos el periodismo. En la Argentina hay un clima de beligerancia verbal  propiciada por el gobierno que considera es una estrategia conducente para gestionar un país. Se construyen enemigos permanentemente. Es verbal, no es física, pero está atravesada por presiones de toda naturaleza.

 ¿Esta dicotomía también se ha trasladado a la sociedad argentina?

En la historia de la argentina se ven una y otra vez elogios al fanatismo. Desde el siglo XIX se ven movimientos políticos intolerantes y fanáticos. Basta recordar a Rosas, y el enfrentamiento entre unitarios y federales. Escribí un libro sobre Mariano Moreno que fue uno de los revolucionarios que gestó la independencia argentina. Un tipo brillante y genial, pero con una mezcla rara de iluminismo democrático y autoritarismo de seminario, en el sentido arcaico del término. Se ha heredado esa línea cultural de la España Negra que pintó Goya, inquisitorial, de descalificación, del escarnio. El escarnio es una vieja tradición argentina. Vencer a un enemigo, decapitarlo y colgar la cabeza en una plaza. Y el escarnio devino a escrache ahora. Hay escraches a periodistas porque lo son. Colocan fotos de periodistas en las plazas y le dicen a los niños que escupan sobre ellas. Es demasiado.

En uno de sus libros acuña una teoría que denomina “la noticia deseada” ¿De qué se trata este concepto?

Es la noticia deseada por las audiencias. Como lo explico en mi libro el hijo del ex presidente Menem se accidentó en un helicóptero, pero las audiencias han deseado porque es más magnética la teoría conspirativa suponer que fue víctima de una conspiración y lo asesinaron. Los medios se doblegaron ante esto y comenzaron a dar crédito a versiones infundadas sobre un atentado. Era verosímil que esto hubiese ocurrido por ser quién era, pero no fue verdad. Tanto los dueños de los medios, los gobiernos, las audiencias e incluso los periodistas muchas veces nos vemos hipnotizados por la noticia deseada. Aquí se ha dado un desbalance muy grande en los últimos tiempos, donde el relato generado por el gobierno trata de exacerbar los hechos que le son favorables y no difundir los que no lo son en búsqueda de legitimar sus acciones. Hoy vivimos en un país donde no se sabe qué es real y qué es ficción. Es un escenario muy complejo para un periodista.

¿Qué opinión le merece la ley de medios que impulsa este gobierno?

Pienso que es arcaica y pre digital. No se menciona la palabra Internet a lo largo de toda la ley. Fue elaborada al sólo efecto de destruir los medios que no son oficialistas. Claro que debe haber una ley de medios democrática, con mayor espacio para voces alternativas, ONGs, etc. Pero la propia puesta en marcha de esta ley prueba que la intención es unificar todas las voces y subordinarlas. El gobierno ha comprado grandes medios, y contratado grandes figuras para tratar de competir con el periodismo autónomo. El efecto ha sido que han destruido estos medios, porque no existe periodismo de obsecuencia u oficialista. Por ejemplo, Radio 10 que tuvo una década de liderazgo indiscutido en audiencia, lo perdió en dos meses.

 ¿Existe una nueva era en el estilo de comunicar de los líderes de América Latina?

Realmente en Argentina hay un primer experimento bastante añejo que es el de Perón. Cuando la gente se movilizó masivamente a Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945 reclamando su libertad, y él desde el balcón le habló a una multitud. Ese día, Perón descubre que puede dirigirse a las masas directamente, sin esos seres incómodos que son los periodistas. Ese modelo que tenía antecedentes europeos se fortalece y establece una política comunicacional de confrontación muy potente contra los medios. Acaba de salir un libro muy interesante de Silvia Mercado: “El inventor del Peronismo”. Trata sobre Raúl Apold, que fue el gran inventor del aparato de propaganda peronista. La tesis del libro que es muy buena, y discutible también, señala que el mayor legado del Peronismo es inventar el relato. El texto apunta que Néstor Kirchner se interesó mucho en este asunto.

¿Se puede realmente definir el Peronismo?

En Argentina no hay fascismo, esa comparación es equivocada. El fascismo son las masas alineadas geométricamente detrás del Duce que provocaron persecuciones masivas y conflagraciones con millones de víctimas. No es lo que ha ocurrido con el Peronismo que ha tenido mil y una tropelías. Lo que hay es fascismo mágico. Acá juego con el realismo mágico. Hay una cuestión onírica donde todo se mezcla. Existe autoritarismo, desprecio por la libertad de información, y por las libertades burguesas. Aunque el Peronismo ha generado una burguesía rica y millonarios cada vez que ha estado en el poder. Tal vez ahora más que nunca, porque el grado de corrupción es mayúsculo. Bueno, con Menem también. No tiene una ideología marcada,  lo que lo caracteriza es una manifiesta y muy eficaz voluntad de poder. Además posee un folklore emocional muy potente. Para entenderlo tienes que ir a una manifestación peronista. Es un candombe desorganizado, pero no como los uruguayos lo entienden. Una locura de bailes, de gritos y de consignas. Es futbolero. No se puede comprender el peronismo sin entender el fútbol y todo lo que lo rodea.

¿Cuál es su opinión sobre la reivindicación casi constante de la figura de Eva Perón que hace el actual gobierno?

No se puede entender a la Argentina de hoy sin Eva Perón, ni a Cristina Fernández. Está muy presente la necrofilia, la pasión por la muerte. Eva Perón, abanderada de los humildes, amada, bella, y proveniente de los sectores más marginados muere a los 33 años. Eso caló profundamente en la mayoría de la gente.

¿A qué se refiere con que no se puede entender a Cristina Fernández sin comprender a Eva Perón? 

Ha intentado tener hasta gestos foniátricos de Evita. Ahora muere Néstor Kirchner y queda sola Cristina Fernández. Hay un intento de mímesis con grandes diferencias debido a un espejo muy deformado que tiene la presidenta de Eva Perón.

¿A qué apunta en el libro sobre la presidenta que está escribiendo?

Tiene un punto de partida que es el momento de la muerte de Kirchner. Cristina era una mujer totalmente dominada por Néstor. Aunque siempre tuvo muy buena oratoria, se callaba cuando él hablaba, aún siendo presidenta, delegaba en él todas las acciones ejecutivas reales. En ese momento ella renace políticamente y surge esto que es hoy. Después cuento una cantidad de relatos y escenas reales sobre esta mujer. No se puede entender la política sin la personalidad de quien esté al frente. La singularidad de Cristina en muchos aspectos, el luto como se convierte en lujo, el negro que en la moda femenina es además el color del sexo. Su marcada cuestión cosmética que es comunicacional. Tiene unas obsesiones muy notables con los medios, que son personales, no políticas. Tengo bastante evidencia de cómo inicia batalla contra estos, luego de que se enemista con alguien. Y después una gran historia de corrupción, como todos sabemos. Muchas que han sido contadas, y otras que no.

 Una de las banderas más importantes del gobierno de Cristina Fernández  también ha sido la reivindicación de las Islas Malvinas como parte del territorio argentino…

Fue el último recurso de la dictadura, un horror. Normalmente los ciclos de malvinización son métodos recurrentes para encubrir, son propagandísticos. Este gobierno hace propaganda con un pésimo canciller, impresentable. Timerman es muy torpe e ineficiente. Lo que se ha hecho con el tratado con Irán es muy grave. Acá hubo dos bombas, una sobre la embajada de Israel y la otra en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Este es un convenio de amnistía con Irán, inenarrable.

Existen trabas comerciales que le han generado a Argentina rispideces con otros países ¿Qué visión tiene de esta situación?

Para entender la geopolítica argentina lo primero que hay que tener presente es que el aliado estratégico del Kirchnerismo fue Chávez. Incluso tienen un modelo comunicacional análogo. Hay una reivindicación del populismo, del culto a la personalidad, y del discurso beligerante. Siempre diferenciado por las características caribeñas de aquel caso. Pero esencialmente es una alianza económica muy oscura, de dinero que va y viene. Antonini fue sólo la punta del iceberg.

¿Y las relaciones con Uruguay?

Hay una mirada política argentina de cierta subestimación sobre los uruguayos. El gobierno de Kirchner utilizó a Uruguay en dos causas. Una de ellas desdeñable, que fue el caso Botnia. Fue fogoneado por los Kirchner, un claro artilugio político cuando nada demuestra que la pastera contamine. La otra son las trabas comerciales. Entonces se debe tener en cuenta este cuadrado político, con eje central en Caracas  y Buenos Aires, que se completa con Evo Morales y Rafael Correa. Uruguay es una pieza conveniente o inconveniente que va cambiando dependiendo el momento, pero no es un aliado político.

¿Qué visión se tiene desde Argentina del presidente uruguayo?

Por lo pronto nuestra visión de Mujica acá es al parecer distorsionada. Al menos cuando hablo con uruguayos no coinciden conmigo. Hay una altísima aprobación. La escena de él comiendo con la mujer en un bar en Carmelo es notable, mientras acá los funcionarios viven en Puerto Madero. Un lugar que es carísimo, corrupto y ostentoso. Entiendo que debe haber en el gobierno uruguayo puntos oscuros, pero Mujica trasunta honestidad y sencillez. Es realmente una figura popular, es la exacta contrapartida a lo que sucede acá. Cuando conté acá una anécdota de Mujica en el Hotel Radisson no me lo podían creer.

¿A qué anécdota se refiere?

Me encontraba en un seminario sobre medios donde Mujica dio un discurso. Estaba previsto se quedara a un almuerzo pero no lo hizo. De repente se me acerca uno de sus guardaespaldas, y me comenta: “qué suerte que el loco no se quedó a comer”. Cuando le pregunto por qué, me contesta: “es que cuando viene a estos lugares donde la comida es tan buena se nos escapa porque tiene a “la Manuela” en el auto y le lleva comida de estos hoteles lujosos. Y a veces lo perdemos de vista”. Pero,  ¿quién es “la Manuela”?, le pregunté. “Es su perra”, contestó. “Es que se siente culpable con ella porque una vez sin querer le cortó una pata con un tractor que tiene en su chacra y si puede le da de comer lo mejor”. Es desopilante.

RECUADROS

Los k y la dictadura

 “El Kirchnerismo ha creado un mito falso sobre su acción en la dictadura que es insoportablemente cínico. Lo que tenían era un acercamiento con filo-montoneros de su época de estudiantes, pero más bien en un sentido simbólico. Como muchísimos argentinos. Realmente lo que hizo el matrimonio Kirchner fue partir a Santa Cruz en Río Gallegos y se dedicaron al negocio inmobiliario. A la compra de departamentos que iban a ser ejecutados, como consecuencia de algo terrible que pasó en la Argentina que fue la circular 1050. Básicamente se trataba de que pagabas una cuota de 100 pesos y de pronto de un día para el otro tenías que abonar una de 10.000. Kirchner es uno de los grandes beneficiarios de esta situación, comprando a precio vil innumerables propiedades a gente que se tenía que desprender de ellos. Kirchner hizo dinero durante la dictadura mientras Mujica estaba preso, y esta diferencia es crucial.”

Reforma de la Justicia

 “Hay un intento estos días de poco menos que abolir a la justicia. Siempre me pareció observar una intención no consciente fujimorista en este gobierno. Una disolución de los poderes. No se ha dado hasta ahora, no creo que sea simple. La sociedad argentina es muy compleja.”

 

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